Introducción
En el libro de Marcos, capítulo 4, versículos 26-29, Jesús comparte una parábola que nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con la fe y la paciencia. La parábola de la semilla nos habla de un agricultor que siembra semillas en la tierra y, sin saber cómo, estas crecen y producen fruto.
La semilla crece por sí sola, día y noche, sin que el agricultor intervenga. (Marcos 4:27)
Contexto histórico y bíblico
En el contexto de los evangelios, esta parábola se encuentra dentro de un conjunto de enseñanzas de Jesús dirigidas a sus discípulos y a la multitud. El mensaje central es la fe y la confianza en la acción divina.
Análisis y aplicación práctica
En la vida moderna, esta parábola nos desafía a confiar en el proceso de crecimiento espiritual, incluso cuando no vemos resultados inmediatos. Nos recuerda que la fe no es solo creer, sino también esperar y trabajar en armonía con los planes de Dios.

